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¿Vivimos en un mundo hipersexualizado? ¿Es beneficioso o negativo?

El problema más generalizado es el de vivir en un mundo tan hipersexualizado. El papel protagonista del sexo en nuestro día a día y no conseguir leer ese mundo que te rodea es una marca bastante común del colectivo: publicidad, sexualización de todo tipo de situaciones, la constante presencia del sexo en las conversaciones, en el ocio, en los medios, en todas partes con más o menos sentido.

Quizás lo más preocupante y lo que constituye la base de la hipersexualización de la sociedad es que el sexo se ha mitificado y se ha convertido en un símbolo de estatus. Rachell Hills define “El mito del sexo” como:

This idea that in order to be an adequate person in our culture you need to be sexually active and good in bed. On a bigger level, the sex myth is the kind of regulatory force that shapes the way that we experience sexuality today.

(La idea de que para ser una persona aceptable en nuestra cultura necesitas ser sexualmente activo y bueno en la cama. Desde un punto de vista más amplio, el mito del sexo es el tipo de fuerza motriz que modela la forma en la que experimentamos la sexualidad)

Todo esto sumado a la invisibilidad de nuestra orientación y a la incomprensión da como resultado que se nos tache de cosas que desde luego no tienen por qué estar ligadas a nosotres ni nos definen. Para gran parte del mundo es imposible que nuestra orientación exista, si no tienes relaciones sexuales no eres nadie, somos personas reprimidas sexuales, mojigatas, solteronas, acomplejadas, frikis, asociales, necesariamente tenemos que tener problemas físicos, mentales o biológicos, damos pena por perdernos lo mejor de la vida, porque nos vamos a quedar solas, porque no sabemos querer, tenemos que buscar a la persona adecuada que conseguirá que esto se nos pase, nos la intentan presentar, nos dicen que si mantuviésemos relaciones sexuales se nos pasaría todo, somos inmaduras,… este tipo de comentarios se repiten hasta la saciedad y no hay edad en la que se terminen.

La situación es paradójica puesto que la hipersexualización nos invisibiliza mientras que a otras orientaciones sexuales o géneros los convierte en un fetiche e hipervisibiliza en detrimento. A todes nos viene a la mente el porno lésbico para disfrute de hombres cishetero o la fetichización de mujeres transgénero. Ambos son los extremos de la “regla de medir” de la norma sexual impuesta.

Por otro lado el tema de les profesionales a veces tampoco ayuda. Aunque hay bastantes psicologues y sexologues que son aliades y realizan una campaña de visibilización y despatologización de nuestro colectivo muy positiva otres muches no terminan de aceptarnos y hacen mucho daño al colectivo directa e indirectamente. Directamente porque hay personas que han sido mal diagnosticadas y tratadas durante mucho tiempo de enfermedades y traumas que no tenían, muchas veces los métodos han sido realmente traumáticos destrozándoles la vida e impidiendo que pudiesen llegar a conocerse, e indirectamente porque nos invisibilizan, lanzan un mensaje erróneo de nuestra orientación a la sociedad y nos complican mucho la tarea de hacernos visibles y romper con los estereotipos que la gente tiene de nosotres. Además merma la autoestima del colectivo y hacen daño a la gente que nos rodea.

Actualemnte según el DSM-5 la asexualidad se corresponde al trastorno sexual hipoactiivo, tanto en el caso del trastorno sexual hipoactivo femenino como el masculino, se lee en su versión en inglés, (302.72 p.334; 301.71 p.344):

“If a lifelong lack of sexual desire is better explained by one’s self-identification as “asexual”, then a diagnosis of female sexual interest/arousal disorder would not be made.”

“If the man’s low desire is explained by self-identification as an asexual, then a diagnosis of male hypoactive sexual desire disorder is not made.”

(Si una falta de deseo sexual en un periodo largo se explica con la autoidentificación como asexual, entonces un diagnóstico de un trastorno sexual no es necesario)

Estas correcciones se llevaron a cabo solo después de años de activismo asexual en contra de la patologización de la asexualidad

Y lo más paradójico de todo es que ante todo esto la gente dice que qué necesidad tenemos nosotres de hacernos visibles y agruparnos en una asociación, que a nadie le interesa si sentimos atracción sexual o no y lo hacemos por llamar la atención. Esto hace que uno de los principales objetivos del colectivo es que la sociedad entienda que la libertad sexual incluye la opción de no sentir atracción sexual. Como dice Anthony Bogaert en “Understanding Asexuality”

How can one go through the identity process (including coming out) when there is no obvious group with whom to identify? Recall that labeling oneself (e.g., as “gay”) usually comes before, and is arguably a necessary precursor to, coming out (Cass, 1979; Coleman, 1982; Troiden, 1989). After all, one needs a recognizable group, with a label, with whom to identify and of which to come out as a member.

(Cómo puede uno seguir su proceso de identificación -incluyendo salir del armario- cuando no hay ningún grupo con el que identificarse. […] Al fin y al cabo se necesita un grupo reconocible, con una etiqueta, con lo que pueda identificarse)

ACEs

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Somos una asociación interseccional de personas dentro del espectro asexual. Visibilidad, desestigmación y divulgación. #ACEs
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