Respuesta de Asexual Community España (ACEs) al artículo de Asturias 24 y ASTURSEX, y su llamativo error de concepto, que flaco favor hace a la Educación Sexual Crítica y en la Diversidad.

[ACTUALIZADO AL FINAL CON EL DESENLACE]

Hace ya unas semanas, desde ACEs somos conscientes de la aparición de cierta campaña publicitaria que menciona a la comunidad asexual y hace referencia a los asexuales. Sobre la campaña, tenemos nuestras propias críticas, en proceso de ser redactadas.

Por ser nuestra realidad diaria, sabríamos que al ser conocidas la existencia y las experiencias de personas asexuales, encontraríamos reacciones negativas, desinformadas, e incrédulas.

Aunque no es el primer caso en el que un profesional expresa una opinión adversa hacia la asexualidad, y ésta estaba considerada un trastorno mental hasta 2013, desde la comunidad asexual luchamos para que nuestra experiencia sea despatologizada, y consideramos que profesionales dedicados a la educación como son los de ASTURSEX tienen la responsabilidad de informarse sobre esta materia, tratándola con respeto e interés humano y científico.

El error de concepto tan dolorosamente presente en el artículo publicado por Asturias 24, parte de lo más básico. Tan básico, que no acierta ni en la definición. En el segundo párrafo leemos:

“Llaman “asexual” a quienes tienen pocas “ganas” o ninguna, es decir, bajo deseo erótico, o ninguno.”

Cuando literalmente la primera línea de texto en la página web asexuality.org de la conocida plataforma Asexual Visibility and Education Network (AVEN) cita:

An asexual person is a person who does not experience sexual attraction.

Esto es:

Una persona asexual es una persona que no experimenta atracción sexual”.

Esta es la definición que ofrece Bogaert en Understanding Asexuality (2012) uno de los principales sexólogos investigadores sobre asexualidad, la que utilizamos también en ACEs y la única generalmente aceptada en la investigación reciente, encontrándose lejos de la postura que el artículo afirma sobre tener pocas “ganas” o ninguna.

Que haya desinformación sobre la asexualidad no nos sorprende. Plataformas como la nuestra nacieron para corregirlo. Lo que nos entristece es que un profesional desinformado ignore las fuentes que los asexuales hemos dispuesto con esfuerzo para que sean accesibles cuando va a hablar sobre nosotros, hasta el punto de no abrir ni siquiera la página más conocida sobre el tema, dejándose informar por una campaña publicitaria; y que cuando en efecto lea impresiones de una persona asexual, sea para despreciarlas. Leemos:

“Leo a una mujer que dice que no siente atracción por hombres ni por mujeres, pero que sí se enamora, que sí se masturba y que sí tiene orgasmos. Me rezuma incoherencia por todas partes, porque, sí te enamoras, eso ya es sentir atracción.”

Entendemos que el autor o autora de dicho artículo, al no comprender con exactitud lo que el término asexualidad conlleva, considera que estar enamorado implica para todas las personas sentir atracción sexual, siendo la falta de esta lo único recogido en la definición de asexualidad; enamorarse hace referencia a atracción romántica, experiencia que no necesariamente  tiene que ver con atracción sexual y que muchos asexuales pueden disfrutar en su totalidad. Queda igualmente eximida de dicha acepción la capacidad de disfrutar de la estimulación genital.

De nuevo, también hemos redactado, y está a su total disposición desde hace años en AVEN una relación de preguntas frecuentes en las que se tratan estos temas.

En el artículo también se critica la elección del término “asexual”.

No sólo esto es un clásico caso de la falacia de ataque al término, cuyo uso nos parece cuanto menos infantil: La broma de las amebas y los pólipos, además de ser  deshumanizante, es poco original.

Lo oímos en todos lados, y todos hemos aprobado la primaria como para saber que esa palabra tiene ese significado. Otra palabra que también aprende uno en primaria es “polisemia”.

No necesitamos que otros busquen términos para nosotros, como se propone en el artículo. Esa etiqueta cuya utilidad y validez el autor o autora cuestiona, es la que hemos nosotros elegido y más nos representa, y que nos permite explicarnos y explicar a los demás nuestras vivencias, nuestros sentimientos y nuestros deseos. Es la forma respetuosa de dirigirse a nuestro colectivo.

Leemos también:

“Orientaciones solo hay dos: andrerasta (que tu objeto de deseo sean los hombres ) o ginerasta (que tu objeto de deseo sean las mujeres). Lo de que no te apetezca nadie, no es una orientación, es una peculiaridad”

Dentro de la comunidad asexual hay interesantísimos debates sobre si la asexualidad constituye o no una orientación y no nos situaremos en este tema, pero diremos que  es necesario un conocimiento mucho más extensivo del demostrado en este artículo sobre la asexualidad, para negar que la asexualidad pueda ser una orientación,  y que colectivos como los bisexuales, polisexuales y pansexuales entre otros pueden tener mucho que decir sobre el dualismo que en este fragmento se manifiesta.

Queremos terminar esta misiva resaltando dos puntos en los que estamos de acuerdo con ideas expresadas en el artículo.

En primer lugar, compartimos su preocupación por la mercantilización de la asexualidad, su patologización, y los intereses económicos que hay en ella, entre los cuales destaca la promoción del medicamento Flibanserin como cura para la asexualidad femenina.

Estamos también de acuerdo en que los profesionales de referencia en las cuestiones relativas a la sexualidad son los sexólogos y las sexólogas. Por eso pensamos que sobre ellos y ellas recae la responsabilidad de estar informados e informar de forma correcta sobre la enorme diversidad de la sexualidad humana, tratando con respeto y espíritu científico los testimonios de las personas que no encajan en el presente paradigma.

ACTUALIZACIÓN 4/MAYO

Recibida respuesta por parte de astursex en este comentario de facebook y de la AEPS vía mail

Estimados compañeros/as:

En respuesta a la carta que nos habéis enviado, y sin esa necesidad  que aparece en RRSS de premura y urgencia, queremos felicitaros por  ese trabajo que estáis realizando en torno a la esfera de la vivencia  del cuerpo y la relación erótica. Asociaciones como la vuestra aportan  un significativo trabajo de avance y esclarecimiento de la realidad  humana.
Somos conscientes de que la dinámica de las RRSS a veces se escapa de  las manos y que produce un efecto no deseado en diferentes personas,  colectivos e instituciones: es el caso que nos ocupa, en el que un  simple enlace a un texto de una de nuestras socias ha ocasionado  reacciones de ofensa y agravio. Nada más lejos de nuestra intención.
La AEPS es una asociación de profesionales de la sexología, un  elemento de cohesión dentro de una profesión de amplio espectro y en  ningún momento se articula como una plataforma doctrinal de sus  miembros. Es por ello que insistimos en que, desde un punto de vista  científico, nos remitimos a los datos de los que tenéis profundo  conocimiento y que desde nuestra asociación no vamos a esgrimir  posicionamiento único. Nuestro trabajo se centra en coordinar  perspectivas de acercamiento, estudio e investigación.
Os animamos a comprobar esa actitud de respeto, tolerancia y  conciencia que nuestra labor promueve en nuestra web www.aeps.es y en  nuestras RRSS. No se trata tanto de conceptos equivocados como de  realidades en estudio.
Muchas gracias por vuestro interés y os recalcamos el deseo de  colaborar en lo que sea necesario y de interés para ambas asociaciones.

Junta Directiva de la AEPS
www.aeps.es

Por lo que damos cerrado el asunto mediante los siguientes comunicados

A la  Asociación Española de Profesionales de la Sexología (AEPS) :

Desde ACEs (Asexual Community España) agradecemos vuestra respuesta. Con frecuencia leemos que niegan la asexualidad o bien caen en prejuicios sobre la misma, todo ello fruto de una falta de información. Que sea en los comentarios tras un artículo por usuarios anónimos o tras un pseudónimo, aunque molesto, no nos resulta preocupante. Nos habla de una mayor necesidad de educar e informar al conjunto de la sociedad.

Sin embargo, en esta ocasión se trataba de una profesional de la psicología y que además era presidente de una asociación regional para la educación sexual. Esto es lo que hizo saltar nuestras alarmas. Al tratarse de alguien con autoridad en el tema sus palabras podían ser tomadas como referencia, a pesar de que en ocasiones caía en equivocaciones.

Ante esta situación se desencadenaron una serie de reacciones que en algunos casos pudieron llegar a ser desproporcionadas. A día de hoy de la cuenta de twitter de ACEs se han eliminado los mensajes más agresivos.

Estamos de acuerdo en que lo más positivo es el respeto y la tolerancia y que en buena comunicación se puede ir avanzando y aprendiendo unos de otros. Nosotros también estamos abiertos a colaboraciones y creemos que puede ser muy enriquecedor para ambas asociaciones.

Esperamos en el futuro seguir en comunicación.

Atentamente,

Junta Directiva de ACEs

 

Estimada Ana:

Desde ACEs agradecemos su escrito y sus explicaciones. Referido al uso del término asexual comprendemos que se puede dar bajo diferentes marcos: el estrictamente biológico, el que se puede aplicar en sexología o lo que se entiende desde el colectivo asexual. Y que aplicar las definiciones de un ámbito a otro puede generar confusiones.

Para nosotros son usos que no resultan incompatibles siempre que se deje claro qué se está entendiendo con el término asexual en cada caso. Sabemos que la palabra en sí ya puede ser problemática, precisamente porque ya tiene su contexto en biología, pero la utilizamos porque por el consenso existente en el colectivo incluso en diferentes idiomas.

Además no es un capricho de plataformas como AVEN o su versión en lengua española AVENes. La palabra asexual en el contexto de orientaciones ya fue empleada por Michael Storms en sus trabajos de 1980 cuando planteaba un modelo bidimensional  de las orientaciones eróticas.

Sin embargo, al mismo tiempo, somos conscientes de las interpretaciones que decir asexual implica. Y así por ejemplo, para nombrar a la persona que siente atracción sexual de manera regular, en vez decir “sexual” a secas preferimos emplear el prefijo alo y hablar de alosexuales y alosexualidad. Porque sexuales somos todos, incluidos los asexuales, aunque en el lenguaje resulte casi una paradoja.

Asimismo, se entiende que de igual manera desde el marco de la sexología se puede argumentar en favor del uso del término “sexual” acotándolo a aquello que hace referencia a los sexos y a la sexualidad femenina y masculina. Al final es dejar claro cuando se usan las palabras las definiciones que se están empleando para cada caso concreto.

Referido a la crítica de intereses económicos unidos a la visibilización de algunos colectivos cada persona puede tener su posicionamiento a favor o en contra y tampoco es algo unánime entre entre los propios asexuales. Ligarse a otros intereses que van más allá de la educación y la concienciación puede tener tanto perjuicios como beneficios.

Cualquier duda o comentario estamos abiertos a comunicación. Hablando y contrastando visiones puede surgir un aprendizaje enriquecedor para ambas partes.

Atentamente,

Junta Directiva de ACEs

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Somos una asociación interseccional de personas dentro del espectro asexual. Visibilidad, desestigmación y divulgación. #ACEs
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Una respuesta a “Respuesta al artículo de ASTURSEX sobre la asexualidad y su espectro.”

  1. Diego
    3 mayo, 2016 a las 2:06 pm #

    Excelente respuesta al articulo, muchas gracias!

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